De gastador a ahorrador en 7 pasos

Primer paso: Decídase, de verdad, a planificar su vida financiera. Para dejar este camino más sabroso, defina objetivos para ese esfuerzo: jubilación, educación de los hijos, un viaje espectacular, la compra de la casa propia o de un automóvil. Establezca las prioridades y los plazos realistas para alcanzar cada meta.

Segundo paso: En ese proceso es fundamental conocer los gastos y los ingresos de su familia. Durante un mes anote rigurosamente todos los gastos y compare con los ingresos. Usted se sorprenderá al notar cuánto dinero se está desperdiciando. Recuerde que, a partir de ahora, cada centavo ahorrado le dejará más cerca de alcanzar su objetivo. Por eso, no hesite en cortar pequeños gastos, como el alquiler de DVD que nadie asiste o - ¡coraje! - la cervecita del fin de tarde.

Tercer paso: Haga (y agárrese a él) un presupuesto familiar. Invite a su familia a que participe. Pida que le den sugerencias de corte de gastos. Explique la necesidad de disminuir los gastos para que ustedes hagan un ahorro. Sedúzcalos contando el objetivo de ese ahorro. Después de eso será mucho más fácil convencerlos a pensar dos, tres, mil veces, antes de adquirir un bien de consumo. Al final, ¿será que ustedes realmente lo van a necesitar?

Cuarto paso: Líbrese de las deudas. Los intereses que usted paga en el cheque especial o en la tarjeta de crédito directo al consumidor pueden transformarse en ingreso si, en vez de consumir, usted aplica el dinero para comprar al contado más adelante.

Quinto paso: Todo mes reserve parte de su renta para inversión. Antes de gastar, aplique el dinero. Guarde parte del 13° sueldo, para empezar o reforzar los ahorros.

Sexto paso: No sea demasiado ávido. No intente compensar de un día para otro años y años de gastos. Use la cabeza. No siempre la aplicación que ofrece más rendimiento es la mejor para usted. Recuerde cuanto más grande sea la posibilidad de lucro, más grandes son también los riesgos. Por lo tanto, sea sensato y evalúe, cuidadosamente, la liquidez, la rentabilidad y la seguridad de la aplicación.

Séptimo paso: Busque instituciones financieras de comprobada idoneidad. Huya de aquellas que prometen lucros extraordinarios a corto plazo. Milagros financieros simplemente no existen.