Hablando sobre dinero con los hijos

El modo como cada uno de nosotros se relaciona con las finanzas, refleja nuestras emociones, ambiciones, valores y sentimientos de autoestima.  Por eso, la vida financiera de las personas cuenta casi todo sobre ellas, la forma como se ven a sí y a los demás.

El hecho es que construimos las bases de nuestra relación con el dinero hasta la edad aproximada de 5 años. Actitudes que funcionaron en la infancia y que nos llevaron a conseguir los resultados deseados fueron, en buena medida, los responsables por la formación de la mentalidad financiera que tenemos hoy.

No es difícil, por ejemplo, reconocer en adultos mimados, que se comportan como si todo el mundo les debiera los favores de repetidos préstamos a fondos perdidos, características egocéntricas del niño que creció sin que nadie le impusiera límites a sus deseos.  Evidentemente, nada es tan definitivo con relación a la falta de habilidad para manejar las finanzas que no se pueda, con el transcurso de los años, corregir y aprender.  Pero lo ideal es que desde niño se reciba una formación educativa con respecto al dinero.

El problema es que como parte de la rueda de maleficios alimentada por el período de inflación, nos quedó la ausencia de una educación financiera sólida en la formación de muchos de nosotros.  Y, como no lo aprendimos, ahora tenemos que esforzarnos en doble para enseñársela a nuestros hijos.